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Mis palabras Vs. Tus palabras

Por Marisú Ramírez 

En efecto, todos conocemos el poder de la palabra. Escrita, hablada, sentida, pensada… No hay diferencia. También es cierto, al pronunciarlas se potencializan al máximo y al escribirlas se materializan por siempre.  

Es muy común decir frases negativas como ¡Qué calor!, ¡No tengo dinero!, ¡No tengo tiempo!, ¡Te odio!, ¡Las ventas van mal!, ¡Es una mala temporada!, ¡Ya me voy a morir!; entre miles más. La mayoría de las veces no somos conscientes de lo que estamos expresando. 

Puede sonar raro, pero si anotásemos todas las frases negativas que pronunciamos en un día, al final de este concluiríamos que no es de extrañar que nuestro día no haya sido tan bueno como hubiésemos querido. 

Al decir ahora mismo en voz alta ¡Me duele la cabeza! ¿Cómo te sientes? Puedes comprobar que al exteriorizar tu dolor este se agudiza, haciéndote sentir realmente mal. Hay palabras que no sólo nos hacen sentir dolencias, malestares o sensaciones negativas, sino que también contribuyen a autoimponernos límites y barreras invisibles,  sin percatarnos de lo que estamos atrayendo a nuestras vidas.  

Existe una frase de Henry Ford “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto” la cual si analizamos a profundidad veremos que aplica para todas las situaciones de la vida diaria: “No puedo ir”, “No tengo tiempo”, “Soy pésimo para eso”, “Estoy enfermo”, “No sé bailar”. En general son frases limitantes y tienen que ver directamente con nuestro sistema de creencias. 

Razonar lo que vamos a enunciar y cambiarlo automáticamente por una frase positiva realmente nos puede cambiar la vida. No es una fórmula mágica que dé resultados inmediatos, pero lo que si puede hacer es que eliminemos poco a poco la tendencia a expresarnos negativamente y avanzar en nuestra forma de ver la vida y crear nuestra realidad.  

Por la tendencia que tenemos de analizar las palabras y comportamiento de los demás, también podemos contribuir a que las personas con las que convivimos a diario, modifiquen sus hábitos de expresión verbal. 

Lo que pienses de ti, en eso te convertirás. Lo que sientas por ti, es lo que los demás sentirán por ti, Lo que hagas por ti, también los demás lo harán. Es una ley de correspondencia.  

Por otra parte, Lo que pienses de los demás, eso mismo pensarán de ti. Lo que sientas por los demás, eso mismo sentirán por ti. Lo que hagas a los demás, también te lo harán a ti. Lo que expreses de los demás, eso mismo expresarán de ti. Es una ley universal. 

Todos los días nuestros amigos y personas allegadas, se encargan de mandarnos frases y pensamientos positivos a través del móvil y las redes sociales. Algunas reflexiones son verdaderamente extraordinarias por el grado de profundidad. Dependiendo el mensaje es la fibra que nos logra sensibilizar.  Es un bombardeo constante, pero nuestra tendencia natural a la negatividad nos impide captar los mensajes e inconscientemente nos ponemos en piloto automático para transitar el día a través de la negatividad y la inconformidad.  

Existen bastantes investigaciones como las realizadas por el Dr. Masaru Emoto, que nos demuestran que las palabras, la música y la oración afectan sobremanera a nuestro mundo y sobre todo a nuestro cuerpo. No creo que exista persona alguna que no haya visto alguna vez el resultado de estos interesantes hallazgos.  

Otros estudios han demostrado el poder del sonido (frecuencias vibratorias) al generar espontáneamente en una placa con arena figuras geométricas perfectas. Otros han demostrado, que si escribimos por ejemplo la palabra “Amor” en una botella con agua, está modifica automáticamente su estructura molecular. Qué no hará por nosotros los seres humanos que demostrado está, somos un organismo multidimensional  y con capacidades infinitas. 

La información está por doquier: En el aire, en el ambiente, en la Web, en los libros, en las bibliotecas, escuelas, institutos, universidades y centros de investigación; se nos manifiesta infinidad de veces y ni por atisbo nos damos por enterados y si nos enteramos, se nos olvida escandalosamente rápido ¡Qué tristeza!  centrometodoholistico@gmail.com   

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