Paloco

Aurea Leticia Reza Patiño
No me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.
Añoro la casa de mis abuelos. Los atiborrados sincolotes, que me parecían gigantescos, las dos trojes, los corrales llenos de vacas, gallinas, pollos y marranos. Echo de menos los corceles, las yeguas y las mulas, aposentados en la caballeriza.
No me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.
Aún me recuerdo en el tlapanco, corriendo descalza sobre el maíz desgranado. ¡El tonacayotl, nuestra carne, nuestro sustento! La placentera sensación de unión con la naturaleza quedó escondida en mi piel para siempre.
No me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.
Me imagino paseando a caballo por los terrenos de mi abuelo, recorriendo los sembradíos de zanahorias, avena, trigo, chicharos y forraje. Veo a los cortadores de chícharo -los tocanicanihuizi- entregados a la faena diaria. Cuando tienen hambre comen canihuizi asados o crudos, ¡en la milpa son deliciosos!
No me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.
Un perro negro ladra que ladra. Emiliano, el de la voz viril y sonrisa seductora, colosales patillas, el infiel, el semental, pronto llegará. El zaguán de madera deberá abrirse y yo dejaré de columpiarme de la puerta pequeña del pórtico.
No me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.
El aljibe era el lugar preferido de mi abuela. Igualmente era mi favorito. Yo recorría las orillas del tanque sin temor, altiva, como retando a la vida o a la muerte, no lo sé. Mientras, Consuelo, la mal querida, la desconsolada, la india de ojos recios, la que asistía a los pichones y daba puños de maíz quebrado a las gallinas, se sentaba a un costado, trenzaba su hermoso cabello, divisaba el agua, así permanecía durante mucho tiempo…
Acaso un día pretendió echarse al aljibe para morir y ¡renacer más libre que nunca! ¡No! Supongo que no.
Pero no me gusta escribir sobre mi semilla, aunque de ella venga.

Tema de Interes

Mucha alegría y diversión en las posadas ciudadanas

En un ambiente familiar, en donde chicos y grandes disfrutaron por igual, se llevaron a …